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Tras tomar el acceso Oeste y antes de llegar a Luján, se arriba a la ruta 5. Unos 60 kilómetros más adelante, un aroma delicioso penetra por las narices. Allí se encuentra Suipacha, la ciudad creadora de la deliciosísima ruta del queso.

Diferentes establecimientos, invitan a pequeños grupos a deleitarse con sus productos, muchos influenciados por la propia ruta del queso de Francia. Incluso hay un guía, para entender mejor toda la mística que hay detrás de este delicioso recorrido.

Primero un desayuno, que nuclea a muchos de estos productos. Luego un almuerzo para seguir saboreando de esta carta, que incluye lo más atractivo de la industria láctea. Y también alguna picadita para merendar. Ese es básicamente y a grandes rasgos el recorrido de este circuito.

Todo tipo de conservas y algunos hermanos del queso como los salames, fiambres y dulces, pueden degustarse en los establecimientos de Suipacha que abren sus puertas a todos los visitantes. Incluso, sus comerciantes se reinventan constantemente con productos llamativos, como la leche de cabra en polvo. Quien alguna vez probó los quesos provenientes de este animal, podrá esperar un sabor similar de este lácteo.

“De pastas duras o blandas, untables o rallados, en lonchas o en porciones; de vaca, de cabra, de oveja, o de búfala; solos o combinados con otros sabores o productos”, así se presenta la ya famosa ruta, que tiene una web de lo más interesante, con la historia de los primeros pobladores vascos que llegaron a la zona y su posterior desarrollo que derivó en este circuito del queso.

Para el recorrido se pueden contratar diferentes tipos de visitas, o hacerla por cuenta propia, aunque se recomienda ir acompañado por algún conocedor de la zona. Existen planes diferentes de mediodía, día completo, con alojamiento o bien para ir a pasar una jornada.

Cada establecimiento aporta charlas, explicaciones sobre los procesos de producción y degustaciones deliciosas que luego quedan en la memoria,

El circuito suele concluir con una visita a un criadero de corderos y ovejas, que le imprimen un moño final al maravilloso recorrido.

Suipacha es definitivamente un lugar donde aprender, donde saborear los mejores quesos y otras comidas hechas en base a ellos. Muy recomendable para un fin de semana de vacaciones.